Milos Alcalay

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La Habana y la Extraterritorialidad de la Soberanía

March 12th, 2012 · Sin Commentarios

                              

VENEZUELA SE RESPETA; VENEZUELA SE RESPETA” es el lema que repiten una y otra vez tanto el Mandatario como sus Ministros; lo vociferan a coro los manifestantes rojitos y lo afirman sin cesar los medios de comunicación del Estado. 

Estamos de acuerdo en que es necesario exigir respeto. Todos los países del Mundo tienen el derecho y el deber de exigir respeto. Pero no basta con exigirlo, sin ver el otro lado de la moneda que impone “respetar a los demás” y en especial, respetar los derechos de los venezolanos que exigen el cumplimiento de las normas consagradas por la Constitución vigente y por los Acuerdos Internacionales.

Cada vez que las autoridades Bolivarianas usan el ritornelo exigiendo que se respete la soberanía nacional, lo hacen normalmente en las oportunidades en que se incumplen compromisos internacionales en materia de derechos humanos; o para llevar adelante una absurda confrontación con otros países, o lo declaran al adoptar posiciones que van en contra de decisiones internacionales de consenso. Son innumerables los casos en que se exige el respeto en momentos en que instituciones como el Tribunal Supremo de Justicia declara “no ejecutables” sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que son de obligatorio acatamiento, o al irrespetar compromisos suscritos como en el caso de las cláusulas democráticas que nos imponen obligaciones determinadas en materia de libertades.

Esa falta de respeto por las normas consagradas, ha llevado al actual Gobierno a asumir posiciones extremas que no tienen precedentes en el ámbito internacional produciendo lo que podríamos denominar una ficción de “extraterritorialidad de la soberanía”. 

Constatamos con asombro que se adoptan decisiones de Gobierno desde La Habana como si fuera la sede alterna de Miraflores. Allí se adoptan actos administrativos que violan la Constitución Bolivariana al prolongarse la soberanía Venezolana a ese país. Ya parece natural ver al Presidente dirigir un mini-Consejo de Ministros teniendo como fondo las banderas de Cuba y Venezuela; o participar en una Cumbre Colombo-Venezolana en la que el Presidente Santos se desplaza hasta Cuba para suscribir acuerdos fronterizos de tipo comercial. 

Se trata de una versión ampliada y mejorada del absolutismo del Rey Louis XIV, cuando afirmo: “L’Etat c’ est Moi” (El Estado soy Yo). La diferencia es que el Rey Sol tan solo se mudo de Paris a Versailles para gobernar desde una sede que es parte de Francia, mientras que La Habana no es Venezuela. Pero la ficción Bolivariana la convierte en la nueva sede extraterritorial y alterna del Poder Ejecutivo, que prolonga su territorio y jurisdicción hasta la Isla Antillana. Habría que aplicarle el mismo refrán que les gusta repetir: VENEZUELA SE RESPETA! VENEZUELA SE RESPETA!

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